Caso de éxito

El rol del Estado y las políticas públicas de apoyo al sector privado


“Este tipo de políticas públicas que PACPYMES lleva adelante es excelente, porque en general las pequeñas empresas no tienen acceso a consultorías de buen nivel”, afirma Andrea Russo, en relación a la necesidad de recursos económicos que se precisan para acceder a las mismas. 

En tal sentido, sostuvo que este tipo de programa ayuda a las empresas a acceder a herramientas útiles a la hora de enfrentar cambios de una realidad determinada. “Cuantas más sean las empresas que accedan a este tipo de apoyo y que mejoren su gestión, mejorará la situación de las empresas uruguayas, que es lo que todos queremos”.

A su vez, expresó que estas políticas públicas le hacen muy bien al Uruguay porque el apoyo al desarrollo de las empresas se realiza con profesionalismo en el manejo de los subsidios, garantizando la seguridad para todas las partes involucradas. “Es un orgullo para el país tener programas como PACPYMES y gente que lo gestiona con profesionalidad y respeto, tanto hacia las empresas como con las consultoras, lo cual redundará en un mejor Uruguay para todos”.

Bajo el lema “Trabajemos juntos en un mundo ancho y posible”, PACPYMES afirma que toda pequeña y mediana empresa puede alcanzar estándares propios del siglo XXI. Sólo con registrarse en el sitio web (www.pacpymes.gub.uy), las PYMES en proceso de internacionalización pudieron acceder al apoyo financiero, además del diagnóstico sobre la situación de su empresa y las recomendaciones para mejorar la gestión. El asesor Ec. Alejandro Ortiz sostiene que las PYMES uruguayas carecen de un proceso de planificación y no cuentan con una metodología de trabajo. Igualmente, reconoce que por algo llegaron a desarrollarse, “sólo que podrían hacerlo mejor”.

El caso de Granja Limay no escapa a esta concepción, considerando que se trata de una típica empresa familiar que tuvo que pasar por un cambio generacional y adaptarse a la nueva situación y al nuevo contexto. La empresa de hoy no es la misma de hace cuarenta años, así como el Uruguay y el mundo de hoy no son los mismos que conocieron Raúl Servetto y Raúl Carretto, sus fundadores. La primera y segunda generación concuerdan que el desafío que queda por delante es continuar profesionalizándose para vender más y buscar nuevos mercados tras fronteras, pero siempre manteniendo los estándares de calidad que caracterizan a los productos Granja Limay.