PRÓLOGO
«Desconocemos nuestro potencial… es una sociedad frenada, que no se anima a soñar». Son las sabias palabras
del Consultor Internacional que nos apoyó durante la etapa de diagnóstico participativo. ¿De dónde surge esto? Del resultado del ejercicio grupal que se realizó en la última reunión de la fase de diagnóstico, en la que después de una instancia de diálogo y discusión entre los participantes, cada individuo valoraba con un puntaje el grado de relevancia y viabilidad de una lista de oportunidades detectadas en reuniones anteriores. Al compilar todas las respuestas en forma digital, inmediatamente se confirmaba que la mayor parte de las respuestas eran consensuadas, y que no presentaban un desvío standard significativo que pudiera detectar originalidad en las ideas y creencias. Considerando que los uruguayos tenemos una alta calidad de vida relativa y que nuestro país goza de excelentes atributos que lo hacen atractivo para inversiones extranjeras, olvidamos valorar el factor crítico que hace que las cosas ocurran: la cultura. Con una cultura emprendedora, soñadora y arriesgada, dispuesta a probar lo nuevo e involucrarse en el mundo globalizado, más todas las ventajas de un país pequeño (altamente educado, digitalizado, estable, sin cataclismos ni terrorismo, etc.) tendríamos todas las de ganar para convertirnos en el próximo país generador de conocimiento para el mundo.
Ahora, para ser un «player» en el mundo, es necesario crear nuevos modelos de negocios de las empresas basado en el valor del conocimiento, como es la tendencia actual. Es condición también el ser más abierto, compartir información, que las empresas trabajen inter-relacionadas y con vinculación a centros de investigación y desarrollo. Si rompemos algunos paradigmas que hoy nos hacen una sociedad frenada, tenemos todos los elementos para conducirnos a la puerta del mundo y crear valor para nuestra sociedad a través de la venta del valiosísimo producto denominado«materia gris»
¿Cómo? Pongámosle un nombre a esta nueva forma de trabajar en comunidad, llamémosle «cluster». A través de la iniciativa cluster las empresas, los representantes del Estado y las Universidades, junto con todos los demás agentes de apoyo, tienen un ámbito de diálogo y participación que permite buscar las formas de desarrollo conjunto, plantearse
alternativas creativas para superar limitantes y aprovechar el activo de formar parte de una red de contactos.